No hace falta haber leído el libro antes.
No importa si lo arrancaste y lo dejaste mil veces. Tampoco entenderlo “bien”.
Salvaje nace para acompañar ese recorrido.
Porque a veces este libro llama, pero también abruma.
Se subraya entero. Se abandona y se vuelve a buscar. Se entiende distinto cada vez.
Para mí es un libro refugio, libro portal, libro guía.
Este libro me acompañó en uno de los momentos de más vulnerabilidad y cambio de piel de mi vida.
Me lo devoré con el hambre de quien necesita renacer.
No es un libro fácil.
Ni corto.
Ni liviano.
Leer sobre la Mujer Salvaje implica arremangarse y entrar en íntimo contacto con la propia.
Por eso creo que hacerlo en grupo es clave para atravesarlo.
En cada encuentro vamos a entrar en un cuento distinto:
leerlo, recorrer sus símbolos, desarmar las metáforas que propone la autora y abrir conversaciones sobre lo que despierta.
Si este libro te llama hace tiempo,
si lo empezaste y nunca pudiste seguir,
si te abruma, te intriga o te encuentra en algún proceso de transformación,
este espacio es para vos.